Con mochilas y maletas, miles de jóvenes de toda Sudamérica hicieron un alto a sus vacaciones y se alistaron para participar en la más grande movilización juvenil del año: Misión Caleb, un evento que se viene realizando por cerca de seis años consecutivos en nuestro país, cambiando la vida de beneficiados y de los mismos participantes.
Dejar huella para lograr un cambio positivo en las personas es lo que los motiva a continuar participando en esta aventura misionera, una forma de compartir las bendiciones recibidas con sus semejantes. Esta iniciativa es liderada por el Ministerio Joven de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y surge con la finalidad de promover la solidaridad y generosidad en los jóvenes.

Cada año, las iglesias de Uruguay eligen una ciudad o comunidad para realizar su mayor impacto con este proyecto. La edición del 2017 se realizó del 21 de junio al 3 de julio y en el Instituto Adventista del Uruguay (IAU) se realizó en diferentes localidades cercanas, como Canelones y Progreso. Lugares con muchos desafíos, pero con estudiantes voluntarios llenos de energía, vigor, valentía y disposición de donar su tiempo y sus habilidades para impartir un mensaje de esperanza, vivieron sus vacaciones al límite en una aventura misionera.

Visitantes Extranjeros

Para el este proyecto no solo tuvimos la participación de los estudiantes comprometidos del IAU, sino también la visita de un grupo de más de 20 estudiantes del Instituto Adventista Paranaense (IAP), localizado en Ivatuba en el estado brasileño de Paraná. Estos jóvenes valientes viajaron 1600 km en aproximadamente 35 horas, para poder brindar su conocimiento profesional en las diversas actividades programadas.

Proyección Social

Con un aproximado de 50 voluntarios, se realizaron diversas actividades de proyección social en las localidades de Progreso y Canelones, estas actividades incluían la Escuela Cristiana de Vacaciones, con el tema “Pablo y los primeros cristianos”, donde niños de todas las edades participaron y disfrutaron de historias de la Biblia, cantos, títeres, manualidades y juegos orientados a enfatizar los valores aprendidos con las historias bíblicas.
También se realizaron ferias de salud en los Liceos de Progreso y Canelones, donde se enfatizó el cuidado del cuerpo a través de los 8 remedios naturales, dando una orientación profesional, en las diversas áreas de la salud.
Además de ello, se realizó la restauración de diversos ambientes de la Escuela 123 de Progreso, además de realizar la feria de salud en la misma institución, juntamente con la presentación de “Mis Amigos”.